El método en el trabajo, Hortense Parent

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Hoy que a todas las señoritas, con o sin disposición para la música, les es de necesidad el conocimiento del piano, ¿no debemos indagar los medios que permitan dar el mayor rendimiento a todas las inteligencias, sean cuáles fueren, cuanto sean éstas capaces de producir?
Únicamente el método en el trabajo asegura este resultado.
Lejos de atrofiar la inspiración, el método la equilibra. A la gracia, al sentimiento, al encanto, que son dotes naturales, el trabajo metódico les añade correción, seguridad de dedos y limpieza al tocar, que son todas ellas cualidades asequibles, cualidades de orden inferior, si se quiere, pero que, sin las cuales, la ejecución nunca llegará a ser artística.

Así empieza el prólogo del libro "El método en el trabajo" (cuyo subtítulo es "A las alumnas de mi escuela preparatoria al profesorado del piano".) de Hortense Parent, publicado en 1889.

Éste libro está publicado hoy en día en edición facsímil por la editorial Boileau (imagen superior), a un precio muy asequible (unos 3€), y lejos de tomarlo como una obra de referencia su lectura nos transporta a otra época en que el estudio del piano así como las personas que podían acceder a ello difiere mucho de como son las cosas hoy día. Aunque esto es algo obvio, leer un libro como este nos aporta una visión esclarecedora de dicho tema. Como ejemplo la cita que anteriormente expuesta ("Hoy que todas las señoritas...").

De 28 páginas consta el libro, pocas para desarrollar un arduo tema: "Consejos técnicos cuya aplicación es de gran utilidad para el estudio de obras para piano". Por ello, el contenido del libro es muy directo y muy escueto. El autor lo divide en cinco "operaciones":

Primera: Lectura a vista de la obra, hecha en condiciones especiales
Segunda: Estudio preparatorio, que tendrá objeto la exacta observancia del texto y cierto grado de solidez general  en la ejecución.
Tercera: Trabajo especial de dedos en ciertos pasajes y otras dificultades de mecanismo.
Cuarta: Estudio de los matices y del movimiento, o sea el estudio del estilo de la obra.
Quinta: El estudio de memoria. (El orden de esta quinta operación puede ser cambiado a voluntad)

Desde el comienzo del libro se aprecia al instante una rigidez absoluta sobre los conceptos propuestos:

El alumno ejecutará, desde la primera lectura y con precisión absoluta, las notas, el compás, los acentos y la digitación, es decir, todo lo escrito, excepto los matices y el movimiento.
El alumno tocará siempre ligado, apoyando fuertemente las teclas. (...)
El alumno contará en voz alta cada tiempo del compás, subdividiéndolos con frecuencia.

Y por otro lado, algunos pasajes del libro nos hacen esbozar alguna sonrisa y con un poco de maldad (o de humor) nos hace plantearnos realmente lo que el autor decía en el prólogo sobre las "inteligencias", "¿no debemos indagar los medios que permitan dar el mayor rendimiento a todas las inteligencias, sean cuáles fueren?", aunque la obviedad de la afirmaciones, no deje duda alguna:

El estudio de los matices puede ser considerado bajo puntos de vista diferentes:
Para matizar correctamente una obra, se hace necesario seguir cuantas indicaciones haya señalado el autor.
Para la buena ejecución de estos matices es necesario poseer el manejo del teclado y saber atacar las teclas de modo que a cada nota se le de la sonoridad que le convenga.

En fin, un libro curioso, que se lee en pocos minutos y fiel reflejo de una época.

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Hortense Parent, "El método en el trabajo", Ed. Boileau


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